¡Hola a todos, mis queridos ahorradores y amantes de la eficiencia! ¿No os pasa que, con la subida constante de los precios, la factura energética se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza?
Últimamente, no paro de escuchar a amigos y familiares preocupados por lo mismo. Pero, ¿y si os dijera que hay formas inteligentes y, además, muy sencillas de darle un giro de 180 grados a esta situación?
Llevo un tiempo sumergida en el fascinante mundo de la optimización energética y he descubierto verdaderas joyas que están transformando cómo consumimos en casa y en la oficina.
Desde la implementación de sistemas inteligentes que aprenden de nuestros hábitos hasta pequeños gestos que marcan una gran diferencia, las posibilidades son infinitas y, lo mejor de todo, están al alcance de todos.
No solo veréis cómo vuestro bolsillo os lo agradece a final de mes, sino que también estaréis contribuyendo a un futuro más sostenible para nuestro planeta.
Personalmente, he puesto en práctica varios de estos consejos y el cambio ha sido asombroso. ¿Listos para desvelar cómo convertir vuestro espacio en un modelo de eficiencia energética?
¡Vamos a descubrirlo juntos!
Transformando tu Casa con la Magia de la Domótica

La domótica, ¡qué palabra tan moderna y a veces intimidante!, pero déjame decirte que es como tener un asistente personal para tu consumo de energía. ¿Sabías que solo con la domótica puedes reducir tu factura de luz entre un 25% y un 30%?
Yo era un poco escéptica al principio, pensaba que era solo para casas de lujo, pero después de investigar y probar algunas soluciones sencillas, me di cuenta de que es una herramienta súper accesible para todos.
Se trata de automatizar y controlar dispositivos en tu hogar de manera inteligente, desde la iluminación hasta la climatización o incluso los electrodomésticos.
Lo que más me gusta es poder programar todo para que funcione en los momentos más económicos del día o para que se apague automáticamente cuando no estoy en casa.
¡Es una tranquilidad saber que no estoy gastando energía de más por un olvido tonto! Además, el control remoto desde el móvil es una maravilla, poder encender la calefacción de camino a casa en un día frío, ¡eso es un lujo que ahora me puedo permitir y sin gastar una barbaridad!
Iluminación que Piensa por Ti
Las luces inteligentes son el punto de partida perfecto para adentrarse en el mundo de la domótica y la eficiencia. Desde que cambié mis bombillas por LEDs inteligentes, la diferencia es abismal.
Consumen hasta un 80% menos de energía que las incandescentes y duran muchísimo más. Pero lo realmente mágico es poder regular la intensidad o programar su encendido y apagado según mis rutinas o la luz natural que entra por la ventana.
Es increíble cómo un simple sensor de movimiento puede evitar que la luz del pasillo se quede encendida horas, o cómo las luces se atenúan solas al atardecer, creando un ambiente acogedor sin derrochar.
Me he dado cuenta de que con estas pequeñas decisiones, no solo ahorro, sino que mi hogar se siente mucho más armonioso y adaptado a mi ritmo de vida.
Es una inversión inicial, sí, pero los ahorros a largo plazo y la comodidad que ganas, para mí, ¡no tienen precio!
Climatización a tu Medida y sin Despilfarro
La climatización es uno de los mayores quebraderos de cabeza en la factura. Antes, ponía el aire acondicionado a tope en verano o la calefacción a todo lo que daba en invierno, ¡un desastre!
Con los termostatos inteligentes, mi perspectiva cambió por completo. Estos sistemas aprenden de tus hábitos, ajustan la temperatura habitación por habitación y hasta detectan si una ventana está abierta para no gastar energía en vano.
Recuerdo que el invierno pasado mi termostato inteligente detectó que salía de casa y automáticamente bajó la calefacción. ¡Al volver, ya estaba a una temperatura confortable sin haber gastado de más!
Es como tener un cerebro para el clima de tu casa. Además, puedo controlarlo todo desde el móvil, así que si un día se me olvida apagarlo, ¡no hay problema!
Los expertos dicen que mantener una temperatura de 21-22 grados en invierno y 25-26 en verano es lo ideal, y con estos sistemas es más fácil que nunca lograrlo y mantener un control constante.
Descubriendo el Poder del Aislamiento: El Abrigo Invisible de tu Hogar
Cuando me mudé a mi piso actual, me quejaba de que siempre hacía frío en invierno y un calor sofocante en verano, aunque pusiera la calefacción o el aire.
¡La factura era un horror! Fue entonces cuando descubrí la importancia del aislamiento térmico. Y es que, ¡casi 9 millones de viviendas en España tienen problemas de aislamiento!
Es como si tu casa tuviera agujeros por donde se escapa el dinero. Invertir en un buen aislamiento no es solo un gasto, ¡es una inversión a largo plazo que te ahorra un pastón!
Se trata de reducir la transmisión de calor entre el interior y el exterior, manteniendo una temperatura estable y confortable sin que tus sistemas de climatización trabajen a destajo.
¡Yo misma pude comprobar cómo, al sellar las ventanas y puertas con burletes, el cambio fue casi inmediato! No solo se nota en el confort, sino que el medioambiente también te lo agradecerá.
Ventanas y Puertas: Tus Primeros Aliados contra el Escape Energético
¿Sabías que una gran parte del calor o frío se escapa por las ventanas y puertas mal aisladas? Es un clásico, ¿verdad? Recuerdo una vez que sentía una corriente constante en el salón y descubrí que la goma de la ventana estaba hecha polvo.
Cambiarla fue una nimiedad y el impacto fue notable. Las soluciones no siempre implican grandes obras. A veces, con un simple burlete en las juntas o un buen sellador de silicona, puedes marcar una diferencia brutal.
Y si te lo puedes permitir, invertir en ventanas con doble o triple acristalamiento es un cambio radical, porque no solo aíslan térmicamente, sino que también reducen el ruido exterior, ¡una bendición para el descanso!
Esos pequeños detalles, que a veces pasamos por alto, son los que al final suman y restan en nuestra comodidad y en nuestro bolsillo.
El Manto Protector de tu Fachada y Tejado
Más allá de ventanas y puertas, la fachada y el tejado son como la piel de tu casa. Si tienen “agujeros”, el calor se escapa en invierno y el sol te achicharra en verano.
Un buen aislamiento en estas zonas es crucial. He leído sobre materiales como la lana de roca o el poliestireno, que son súper efectivos para esto. La verdad es que no es una obra menor, pero los beneficios son enormes: la temperatura se mantiene mucho más estable, reduces drásticamente la necesidad de usar calefacción o aire acondicionado, y, además, muchos de estos materiales también actúan como aislantes acústicos.
En España, de hecho, hay normativas que regulan el aislamiento térmico de los edificios, lo que ya nos da una idea de su importancia. ¡No solo estarás ahorrando, sino que tu vivienda se revalorizará!
Electrodomésticos: Amigos o Enemigos de tu Bolsillo Energético
¡Ay, los electrodomésticos! Son nuestros aliados diarios, pero también pueden ser los mayores vampiros de energía si no los elegimos o usamos bien. Yo antes no le prestaba atención a la etiqueta energética, lo confieso, ¡un error garrafal!
Pero desde que empecé a fijarme, mi perspectiva cambió. La Unión Europea tiene una nueva clasificación que va de la A (los más eficientes) a la G (los menos), y créeme, ¡la diferencia en el consumo es enorme!
Siempre digo que lo barato sale caro, y esto es muy cierto con los electrodomésticos. Un aparato de clase A puede ser más caro al principio, pero el ahorro que consigues en la factura a lo largo de su vida útil compensa con creces esa inversión inicial.
Además, con la subida constante de los precios, cada pequeño detalle cuenta.
El Poder de la Etiqueta: Entendiendo la Eficiencia Energética
La etiqueta energética es tu mejor amiga al comprar un electrodoméstico. Antes era un lío con las A+++, A++, pero ahora es mucho más clara: de la A a la G.
Cuando buscas un frigorífico, una lavadora o un lavavajillas, no solo mires el precio o el diseño; dedica un minuto a la etiqueta. Allí no solo ves el consumo de electricidad, sino también el de agua o el nivel de ruido.
Yo, por ejemplo, cuando renové mi nevera, me esforcé en buscar una de categoría B (la A es top, pero a veces el presupuesto no da para tanto) y puedo asegurar que la diferencia en la factura fue inmediata.
¡Es un ahorro silencioso pero constante! De verdad, invertir en eficiencia es invertir en tranquilidad económica a largo plazo.
Hábitos Sencillos, Grandes Ahorros: Usando tus Aparatos de Forma Inteligente
Más allá de la eficiencia de los aparatos, ¡nuestros hábitos importan y mucho! ¿Cuántas veces dejamos el televisor en ‘stand-by’ o el cargador del móvil enchufado aunque no lo estemos usando?
¡Esos son los famosos “consumos fantasma” que se comen hasta el 8% de tu factura! Personalmente, he adoptado el hábito de desenchufar todo lo que no uso y la diferencia es notable.
También uso los programas ECO de la lavadora y el lavavajillas, y aprovecho las horas valle de mi tarifa de luz para ponerlos en marcha. Pequeños gestos como no abrir la nevera cada cinco minutos o llenar la lavadora a tope antes de encenderla, también contribuyen a un ahorro significativo.
Parece una tontería, pero cuando sumas todos esos pequeños cambios, ¡el impacto es brutal!
Tu Tarifa de Luz: ¡El Secreto Mejor Guardado para Recortar Gastos!
No hay nada que me genere más rabia que pagar de más por algo que podría conseguir más barato, ¿verdad? Y con la luz, ¡esto pasa mucho! Revisar tu tarifa eléctrica y tu potencia contratada es, en mi opinión, uno de los primeros pasos, y de los más importantes, para empezar a ahorrar de verdad.
Me di cuenta de esto cuando un amigo me comentó que estaba pagando muchísimo menos que yo con un consumo similar. Investigué y descubrí que estaba en una tarifa que no se ajustaba para nada a mis horarios.
¡Fue cambiarme y sentir el alivio en mi bolsillo! Hay mucha competencia, y las compañías ofrecen diferentes planes: tarifas fijas 24 horas, tarifas con discriminación horaria (precios más bajos en ciertas horas), e incluso tarifas indexadas al precio del mercado.
Lo importante es conocer tus hábitos de consumo para elegir la que mejor se adapte a ti.
Navegando el Laberinto de las Tarifas Eléctricas
Parece complicado, lo sé, pero entender las tarifas no es tan difícil como parece. Yo solía pensar que todas eran iguales, pero ¡qué equivocada estaba!
La clave está en mirar tu factura y ver a qué horas consumes más. Si, como yo, pasas la mayor parte del día fuera de casa y concentras el uso de electrodomésticos grandes por la noche o los fines de semana, una tarifa con discriminación horaria (las famosas “horas valle”, “horas llano” y “horas punta”) te va a venir de perlas.
Pero si tu consumo es más o menos constante durante todo el día, quizá una tarifa con precio fijo 24 horas sea más conveniente para evitar sorpresas. Un consejo de amiga: no te cases con tu compañía.
El mercado es dinámico y siempre hay ofertas nuevas. ¡Usa comparadores online! Yo lo hago cada cierto tiempo y he logrado ahorrar bastante dinero gracias a eso.
¿Demasiada Potencia Contratada? ¡Dinero que se Esfuma!

Otro punto que a menudo se nos escapa es la potencia eléctrica contratada. ¡Y es un gasto fijo importante en tu factura! Si no tienes ni idea de lo que es, te lo explico fácil: es la cantidad de energía que tu casa puede demandar al mismo tiempo.
Si tienes demasiada, estás pagando por algo que no usas. Si tienes muy poca, te saltarán los plomos cada dos por tres. Recuerdo que en mi antigua casa, los plomos saltaban a la mínima.
Ajusté la potencia contratada a mis necesidades reales (¡y de paso organicé el uso de mis electrodomésticos para no encenderlos todos a la vez!) y pude bajar un tramo, lo que se tradujo en un ahorro mensual considerable.
Es una gestión sencilla que, una vez hecha, te olvidas y tu bolsillo te lo agradece.
Incentivos y Ayudas: Cuando el Ahorro Viene con Regalo
¡La verdad es que a veces uno se siente abrumado con tanta información y con la inversión que algunos cambios requieren! Pero aquí viene la buena noticia: ¡hay ayudas y subvenciones!
Sí, como lo oyes. El gobierno español y las comunidades autónomas están apostando fuerte por la eficiencia energética y las energías renovables, y ofrecen programas para que los hogares puedan hacer estas transiciones más fácilmente.
Me enteré de esto por un conocido que instaló paneles solares en su casa y me contó todo el proceso. Al principio, pensó que era un dineral, pero con las ayudas que recibió, la inversión se hizo mucho más asequible y ahora está encantado con su ahorro y su contribución al planeta.
¡Es una pena no aprovecharlas!
El Sol en tu Tejado: Paneles Solares y Otras Energías Renovables
Si alguna vez has soñado con generar tu propia energía, ¡ahora es el momento! Las instalaciones de autoconsumo con paneles solares son cada vez más populares y, lo mejor, más accesibles.
Aunque los Fondos Next Generation originales ya finalizaron para instalaciones residenciales en 2023, aún hay convocatorias autonómicas y municipales, además de otras ayudas fiscales como deducciones en el IRPF o bonificaciones en el IBI e ICIO por instalar placas solares.
No solo es una inversión que te permite reducir drásticamente tu factura de luz, sino que también contribuyes directamente a un futuro más sostenible.
Además de la solar, también existen ayudas para otras tecnologías limpias como la aerotermia, que es una maravilla para la climatización. Imagina reducir tu dependencia de las compañías eléctricas y, de paso, ¡ayudar al planeta!
Aprovechando las Ayudas: ¿Cómo y Dónde Buscarlas?
Entiendo que el tema de las subvenciones puede parecer un rollo burocrático, pero ¡merece la pena investigar! Generalmente, el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) gestiona muchos de estos programas, y las comunidades autónomas y los ayuntamientos también lanzan sus propias convocatorias.
Los requisitos varían, claro, pero suelen pedir presupuestos, certificados de eficiencia energética y justificantes de inversión. Mi consejo es que te informes bien en tu ayuntamiento o en la consejería de energía de tu comunidad.
Muchas empresas instaladoras de placas solares o sistemas de aerotermia también te ayudan con toda la gestión de las ayudas, así que no te lo pienses dos veces.
Es un impulso importante para que esa inversión inicial no sea tan pesada y para que puedas disfrutar de los beneficios del ahorro energético cuanto antes.
| Estrategia | Descripción Breve | Beneficio Principal | Impacto Estimado en Ahorro* |
|---|---|---|---|
| Domótica e Iluminación Inteligente | Automatización de luces, climatización y electrodomésticos. | Control total y uso eficiente. | 15% – 30% |
| Aislamiento Térmico | Mejora de paredes, ventanas y tejados para evitar fugas de calor/frío. | Confort interior y menor demanda de climatización. | Hasta un 30% en climatización |
| Electrodomésticos Eficientes | Uso y compra de aparatos con alta calificación energética (clase A, B). | Menor consumo por uso y reducción de “stand-by”. | Hasta un 40% en uso de electrodomésticos |
| Optimización de Tarifa Eléctrica | Ajuste de potencia y elección de tarifa según hábitos de consumo. | Reducción de costes fijos y variables. | Variable según consumo y tarifa |
| Energías Renovables | Instalación de paneles solares, aerotermia, etc., con ayuda de subvenciones. | Autoconsumo y reducción drástica de la factura. | Significativo, además de beneficios fiscales |
*Los porcentajes de ahorro son estimaciones y pueden variar según el tipo de vivienda, los hábitos de consumo y la implementación específica de cada medida.
Hábitos Diarios: Pequeños Gestos que Valen su Peso en Oro
Sé que hablamos mucho de tecnología y grandes inversiones, pero no podemos olvidar que la base de todo ahorro energético está en nuestros propios hábitos.
¡Esos pequeños gestos que hacemos (o no hacemos) cada día y que, sumados, marcan una diferencia brutal en la factura! Yo, por ejemplo, antes no me daba cuenta de lo mucho que podía influir simplemente con cómo ponía la lavadora o si abría las ventanas a la hora correcta.
Son cosas que no cuestan dinero, solo un poco de conciencia y disciplina, y te aseguro que se notan, ¡vaya si se notan! La clave es integrar el consumo responsable en nuestra rutina diaria, casi sin darnos cuenta.
El Ritmo de tu Hogar: Horarios y Temperaturas Inteligentes
¿Sabías que la temperatura ideal en casa en invierno es entre 19º y 21º C durante el día y 15º a 17º C por la noche? Y en verano, mantener el aire acondicionado entre 24º y 26º C.
Al principio me parecía raro, pero he comprobado que es más que suficiente para estar cómodo y que por cada grado de más en calefacción o de menos en aire, ¡el consumo aumenta un 7%!
También he aprendido a aprovechar las horas de luz natural al máximo, abriendo cortinas y persianas para no encender las luces hasta que sea estrictamente necesario.
Y si tienes una tarifa con discriminación horaria, planificar el uso de los electrodomésticos que más consumen (lavadora, lavavajillas) para las horas más baratas es un truco infalible.
Adiós al Stand-by y a los Cargadores Olvidados
Este es el “vampiro energético” más común en nuestros hogares: el modo “stand-by” o los cargadores de móvil enchufados sin estar cargando nada. Parece una tontería, pero esos pequeños pilotos rojos o las lucecitas de los aparatos que parecen estar “dormidos” ¡siguen consumiendo energía!
He leído que pueden representar hasta el 8% de nuestra factura eléctrica. Mi solución es usar regletas con interruptor para agrupar varios aparatos y apagarlos todos de golpe.
¡Es super práctico! Y, por supuesto, desenchufar los cargadores cuando no los uso. Es un gesto mínimo que no cuesta nada y que, a final de mes, se traduce en un dinerito extra que puedes ahorrar o invertir en algo que te haga ilusión.
Es cuestión de adquirir el hábito, y una vez lo tienes, ¡lo haces sin pensarlo!
Para concluir
¡Y con esto llegamos al final de este recorrido por el fascinante mundo del ahorro energético! Espero de corazón que todas estas ideas, consejos y trucos os sean de gran utilidad. Ha sido un placer compartir con vosotros lo que he aprendido y experimentado en mi propia casa. Recordad que cada pequeño gesto cuenta, desde desenchufar ese cargador olvidado hasta revisar vuestra tarifa eléctrica. No se trata solo de ver cómo baja la factura de la luz (¡que eso ya es una alegría!), sino también de sentir la satisfacción de estar contribuyendo a un futuro más sostenible para todos. La eficiencia energética es un viaje, no un destino, y cada paso que damos nos acerca a un hogar más confortable, económico y respetuoso con el medio ambiente. ¡No dejéis de explorar, preguntar y aplicar estos cambios!
Personalmente, la tranquilidad de saber que estoy optimizando mi consumo y que mi bolsillo me lo agradece a final de mes, es algo que no cambio por nada. Anímate a probar algunas de estas estrategias y verás cómo, con un poco de constancia, los resultados te sorprenderán gratamente. ¡Estoy segura de que os convertiréis en verdaderos expertos en ahorrar energía!
Pensad en cada euro ahorrado como un pequeño logro personal, una victoria en vuestro día a día. Al fin y al cabo, el dinero que no gastamos en la factura de la luz es dinero que podemos disfrutar en otras cosas que nos hacen felices, ¿verdad? Así que, os animo a dar el primer paso hoy mismo. No tiene por qué ser una inversión enorme; a veces, con solo cambiar un hábito o ajustar una configuración, ya se empieza a notar la diferencia. ¡Veréis qué subidón!
Información útil que deberías saber
1.
Revisa tu tarifa eléctrica anualmente: El mercado energético cambia constantemente. Dedica unos minutos una vez al año a comparar ofertas. Puede que tu compañía actual tenga una opción mejor para ti o que otra te ofrezca condiciones más ventajosas, sobre todo si tus hábitos de consumo han variado. ¡No te cases con una tarifa si puedes encontrar algo mejor!
2.
Aprovecha la luz natural al máximo: Abre cortinas y persianas durante el día. La luz solar no solo ilumina, sino que también calienta tu hogar en invierno, reduciendo la necesidad de calefacción. En verano, ciérralas en las horas de sol más intenso para mantener el fresco.
3.
Mantén una temperatura constante y moderada: Los expertos recomiendan 21-22°C en invierno y 25-26°C en verano. Cada grado de más o de menos puede aumentar el consumo hasta un 7%. Usa termostatos inteligentes para automatizar y controlar la temperatura de forma eficiente.
4.
Desenchufa los aparatos que no uses (¡adiós al stand-by!): Esos pequeños pilotos rojos y luces de los cargadores consumen energía de forma pasiva, los famosos “vampiros energéticos”. Utiliza regletas con interruptor para apagarlos todos de golpe y verás cómo tu factura te lo agradece.
5.
Considera la instalación de paneles solares: Aunque la inversión inicial puede parecer alta, las ayudas y subvenciones actuales, junto con el ahorro a largo plazo en tu factura, hacen que sea una opción cada vez más rentable y sostenible. Infórmate en tu ayuntamiento o comunidad autónoma sobre los incentivos disponibles.
Puntos clave a recordar
En resumen, amigos, la clave para una gestión energética eficiente en vuestro hogar reside en una combinación inteligente de tecnología y hábitos. No se trata de hacer grandes sacrificios, sino de tomar decisiones informadas y adoptar pequeñas costumbres que, sumadas, generan un impacto enorme. Desde la domótica, que transforma vuestra casa en un espacio inteligente y reactivo a vuestras necesidades, hasta un buen aislamiento que actúa como el abrigo perfecto contra el frío y el calor, cada mejora es un paso hacia un ahorro significativo. Recordad el poder de la etiqueta energética al adquirir electrodomésticos, eligiendo siempre las clases A o B para asegurar la máxima eficiencia.
Además, no subestiméis la importancia de revisar vuestra tarifa de luz y ajustar la potencia contratada a vuestro consumo real; es un cambio administrativo que puede generar un ahorro constante sin esfuerzo. Y por supuesto, estad atentos a las ayudas y subvenciones disponibles, ya que pueden hacer que la inversión en energías renovables, como los paneles solares, sea mucho más accesible. Finalmente, y quizás lo más importante, nuestros hábitos diarios son fundamentales: desenchufar aparatos, aprovechar la luz natural y mantener una temperatura adecuada son gestos sencillos que, con disciplina, se traducen en un ahorro palpable y en una menor huella ecológica. ¡Espero que os animéis a implementar estos consejos y a disfrutar de un hogar más eficiente y económico!
Preguntas Frecuentes (FAQ) 📖
P: ¿Por dónde empiezo si quiero reducir mi factura de luz ya mismo, sin complicaciones y viendo resultados pronto?
R: ¡Qué buena pregunta! Esta es la que más me hacen, y entiendo perfectamente la impaciencia por ver ese ahorro. Yo misma empecé por aquí y el cambio fue casi inmediato.
Mi consejo de oro, y el más sencillo, es empezar por el “modo vampiro”: esos aparatos que consumen aunque estén apagados o en standby. ¿Sabéis? La tele, el cargador del móvil (¡sí, incluso si no tiene el móvil conectado!), el ordenador…
desconectarlos cuando no los uséis es un gesto minúsculo pero que suma un montón a final de mes. Otra cosa que noté muchísimo fue cambiar mis bombillas antiguas por LEDs.
Al principio dudaba si valdría la pena la inversión inicial, ¡pero os prometo que sí! La luz es la misma o mejor, y el consumo, ridículo en comparación.
Y, por último, ajusta la temperatura del termostato. Sé que es tentador ponerlo muy alto en invierno o muy bajo en verano, pero cada grado cuenta. Personalmente, he descubierto que con una o dos mantitas de más en el sofá o ropa ligera en verano, puedo mantener mi casa en una temperatura más moderada y mi bolsillo me lo agradece un montón.
¡De verdad, veréis cómo el contador respira aliviado!
P: Son las “casas inteligentes” y los dispositivos de ahorro energético una inversión que realmente vale la pena o solo una moda cara?
R: ¡Ah, el dilema de la tecnología! Esta es una duda muy común, y os lo digo de primera mano: al principio, era un poco escéptica. Pensaba que eran cacharros caros que no iban a marcar la diferencia real.
Pero, ¿sabéis qué? Mi experiencia me ha demostrado que, bien usados, son una auténtica maravilla y una inversión inteligentísima a largo plazo. Por ejemplo, un termostato inteligente que aprende tus rutinas y se apaga cuando no estás en casa, o enchufes inteligentes que te permiten programar el encendido y apagado de ciertos electrodomésticos.
Yo misma tengo varios enchufes inteligentes y me han ayudado a identificar qué aparatos eran los verdaderos “devoradores” de energía. Poder ver el consumo en tiempo real y gestionarlo desde el móvil me ha dado un control que antes no tenía.
No solo ahorras, sino que te dan una tranquilidad increíble. No se trata de llenar la casa de dispositivos, sino de elegir aquellos que realmente se adapten a vuestro consumo y os den esa información valiosa para actuar.
¡A mí me han cambiado la vida, de verdad!
P: Además de la calefacción y el aire acondicionado, ¿qué otros electrodomésticos o hábitos suelen gastar más energía de lo que pensamos?
R: ¡Esta pregunta es clave porque toca esos gastos “invisibles” que nos pillan por sorpresa! Y sí, muchos pensamos solo en el climatizador, pero hay otros ladrones silenciosos.
Uno que me sorprendió mucho fue el frigorífico y el congelador. Son los que más horas están enchufados al día, y si no están bien mantenidos (con la goma de la puerta limpia y sellando bien, sin escarcha excesiva en el congelador, etc.), pueden disparar el consumo.
Yo misma me di cuenta de lo sucia que estaba la goma de mi nevera y el cambio después de limpiarla fue notable. Otro punto ciego son los electrodomésticos de cocina como el horno o la vitrocerámica.
Usar la olla a presión en lugar de la olla tradicional, o aprovechar el calor residual de la vitro para terminar de cocinar, son pequeños trucos que hacen una gran diferencia.
Y no nos olvidemos del ordenador y sus periféricos. Si trabajáis desde casa, como yo, pasar el día entero con el monitor encendido y sin optimizar el modo de energía es un derroche.
Poner la pantalla en modo suspensión cuando te levantas un momento, o apagarlo del todo si vas a estar un rato largo sin usarlo, son hábitos que se notan en la factura.
¡Cada detalle cuenta!






